23 Abr, 2010

la espada

Iba una mujer joven y hermosa, desnuda paseando por una playa desierta con un dragón. Él, iba dejando un sendero con su larga y poderosa cola y huellas estiradas con sus largas uñas; ella, sin embargo, dejaba a su paso sólo su perfume. Era ancha y larga la playa, tanto como un pequeño desierto acompañado de un mar que lo bordeaba a su paso y de vez en cuando besaba espumoso… El día languidecía mientras la noche, con la luna sobre un mar cada vez menos calmo, comenzaba a resurgir de entre las cenizas de un Sol que huía de la próxima oscuridad.

En ese instante, compartido por el Sol que se marchitaba y la Luna que se posaba en el cielo y por alguna estrella que empezaba a dejarse ver, fue cuando el mar, de resaca, le regaló amablemente un libro a los pies desnudos de aquella mujer que tenía dibujado sobre la piel las rosas de un rosal que se enraizaba en cada una de sus lisas y fuertes piernas. Se sentó sobre la arena, frente al presente del mar en aquella tarde-noche de primavera, mientras el dragón desplegó sus enormes alas y salió volando…

Comenzó a leer el libro, empezando por una portada en la que podía verse una espada de madera y sobre ella se leía, de izquierda a derecha, “el arte” y, de arriba a abajo, “la belleza”. La espada de color rojizo estaba clavada en el horizonte de un mar bravío y su empuñadura parecía residir en la mano de una estrella. Y en el pequeño y misterioso libro había escrito lo siguiente:

“Y sabes bien que bajé una vez a este desierto donde encontré una flor solo para saborear su aroma… Y seguí su perfume por allí donde fue hasta que hoy ha llegado el día que debo partir, no sin antes rogarte que no te ahogues en las lágrimas por mi huida hacia los cielos. Y te preguntarás el porqué de mi marcha hacia aquél lugar vetado a los hombres e incluso a las bellezas como tú caídas un día del cielo… Y yo te responderé, con un libro traído a tus pies por una ola de un mar en el que me bañé, porqué no puedo hacerte arder con mis besos prefiero nadar bien lejos y perder de vista unas rosas que por poco marchito con mi aliento. Te quiere un dragón que supo del cielo, del mar y ahora sabe del fuego.”

Fue entonces cuando empezó a notar la fría soledad. Cerró el libro, se cerró en sí misma, sentada como estaba, con las piernas cruzadas, se abrazó con sus brazos, posó su mejilla sobre sus rodillas y a la primera de sus lágrimas… una ola, venida de muy lejos, la acarició los pies. Le recorrió todo el cuerpo un calor extremo, y sin pensarlo y de un salto se puso en pié y fue hacia un Sol que ya se despedía y en busca de un dragón que, con su fuego, calentaba unas olas que la atraían cada vez más hondo, cada vez más lejos del desierto solitario donde solo quedó el recuerdo de un paseo…

No es posible, pensaba mientras nadaba, no puedes irte así y tan lejos sin decirme un hasta pronto o hasta luego… Mientras más empeño ponía en su nado, cuanto más se esforzaba en volver a ver las escamas de su compañero, más se emborronaban las rosas de su cuerpo… Un rastro de tinta corrida a sus pies y las olas calientes que tal como la empujaban de nuevo al desierto más la atraían hasta un horizonte imposible de alcanzar… No podía ser, pensaba, y seguía nadando en busca de su fuego.

Nadó por horas y la luna ya era la única en el cielo, las estrellas tímidamente pintaban un mosaico de recuerdos ajenos y ella no cesaba en su empeño… De repente un gran aleteo bajo su desnudo cuerpo, y pescada por un anzuelo que venía de dentro del mar hacia fuera, hacia el cielo, subieron en un volcán de agua salada y fuego hacia un mundo en el que los dragones y las rosas no necesitan de espadas en el mar para escribir un libro en el que decirse: te quiero.

Feliz Sant Jordi a tod@s!

17 Abr, 2010

Algún día

Te dejaré atrás, te abandonaré y no volveré a verte jamás, dejaré de odiarte ya que no habrá motivos, sólo y simplemente te diré adiós y no hasta luego. ¿Porqué? me preguntas y no hay más motivo que estoy harto de la soledad que me brindas y es que para brindar solo ya estoy yo mismo y mi propia sombra proyectada en una pred que me separa de mi próxima compañia. Sí! tu ya me has dado lo que querí y luego te fuiste y me abandonaste a mi suerte, ahora ¿qué?, que hago yo solo y sólo deseo que algún día te des cuenta de que no puedo seguir contigo, que fue bello mientras duró, y que mucho de tu amor no fue sino en vano… Me perdí contigo y ahora ya no hay más remedio que decirte: no te quiero más a mi lado…Se acabaran las lágrimas sin sentido, las noches de soledad en la cama grande, las resakas pensando que habrá pasado… Fin!

Sí, aprendí una cosa, aprendí a estar solo, estando a tu lado, con tu más sincera compañia y tus más queridos abrazos…

Algún día, soltería, te diré: vete de mi vera y deja que alguna habra la puerta de un corazón ya harto de estar solo.

Hasta más ver!

30 Mar, 2010

sin sentido aparente

Agua bendita para todos,

todos bebiendo agua rica.

La luz baila y tú,

tú no estás.

Salta y corre hacia aquél lugar,

no pares hasta llegar allí.

Sólo baila y canta

hasta que hayas llegado.

Desnúdate de tu alma,

grita bien fuerte

que te oigan bien lejos:

¡tú llegaste y tú no!

Ahora aprenderás

sólo debes visualizar.

Ahora comprenderás la magia del hablar.

Cógeme de la mano,

alza la otra

y toca el cielo

con tu pelo liso y claro.

Borra de tu memoria

aquellos miles de euros,

es el momento de salir,

como nunca, corriendo.

Trasteas y hace cosquillas,

sigue bien hasta un ocaso

muy adentro,

cuando no, descansa.

Y tal vez yo no sepa:

¿cómo?

Pero me vendrás y me dirás:

¿quién?

Quizás no se trate de saber.

Salta, agárrate y vuela.

No hay más lugar

que un cielo gris

y una red de tormenta.

Sin sentido aparente,

no hay gas y tu cubata

permanece vacío.

Bebe lúpulo y deja huella.

Mano ennegrecida por el Sol,

espalda de un pasado que fue,

camisa de un futuro que obtendrá

no sin deshilachar. Arrugada.

Sonrisa a media voz,

ya caerán los cielos…

Llanto, ya vendrán los luceros.

Sí y tú no estás.

Ahora callo y te dejo pasar.

Recórreme, acércate y sal de allí.

Bien, alma mía, te recuerdo,

bien, luna azul tuya,

te deseo.

1 Mar, 2010

Perdido

Una vez andas, y estás decidido a hacerlo, no hay más alternativa que seguir hacia adelante, decidido a alcanzar una meta, sea cual sea, pero una meta al fin y al cabo. Sin ella simplemente estás perdido, te sientes pero no te encuentras… Se pierde uno sino fuera porque de vez en cuando alguien le recuerda: ¿Pero tú no ibas hacia allí o allá? Entonces reflexionas y recuerdas cuanta sabiduría hay en las personas queridas. Es un ancla que te hace permanecer siempre en el mismo lugar, dando vueltas y es que hasta que no está claro el destino elegido no hay manera de zarpar con viento fresco.

Gracias a aquellos que siguen tus huellas e indican hacia donde te dirigias y es que la mala memoria y el vivir ayudan a olvidar porque a venido uno hasta este camino y hacia donde se dirige. Sin eso, sin el ocaso al que ir, sin la meta que cumplir, sin el sueño que anhelar, sin un fin de una historia… todo pierde su sentido y se encuentra uno perdido.

Gracias.

y es que uno siempre aprende aunque sea de las derrotas de la vida… Cuanto más vive uno y cuanto más lucha, más saborea los sin sabores de esta vida que a veces se antoja peligrosa, dura, dificil y con algún llanto que otro. Pero se aprende, se vive al fin y al cabo y de todo se saca una hermosa lección. En este caso aprendí de lo vivido, de lo acontecido en mis días que hay por ahí espejos que me recuerdan tanto a mis vidas pasadas, que no se como no me miré antes en ellos. Quizás por un huir y por una lucha interna contra mis sombras y mi pasado.

Pero ya da lo mismo, ya no quiero verme reflejado donde una vez fui, ya que no soy, por así decirlo, uno más frente a su espejo. Ya cambié de rumbo mi barco y ahora no hay vuelta atrás, solo hay un horizonte que alcanzar y algunas lágrimas que amarrar en algún puerto que aún está por verse.

Salud!

2 Feb, 2010

caos

y es en el blanco más puro donde uno se confunde más, donde reside realmente mi felicidad, sobre todo cuando lleno y lleno unas y otras tintas negras, por necesidad y legibilidad. Y es este un mundo que anhela un cambio de rumbo, un cambio de perspectiva y de alcanzar la serenidad. Porque ya está bien de tanta pantomima y de tanto jugar, hay que coger al toro por los cuernos y darle a la bandera roja una lata de gasolina para que se inmole.

Ni dios, ni patria, ni bandera, ni amo… No hay más que seres vivos a mi alrededor y un millar de conceptos que aprisiona las mentes que nacen de un libro bien ancho y largo, del cual brotan los significados y los sonidos. ¡Eh! ¡tú! deja ya de cantar y ahora habla conmigo y dime: ¿qué haces en este lugar?

Y quizás algún día alguien responda a algo más que a mis berridos y a mis insultantes gritos silenciosos.

1 Feb, 2010

y cuando no…

… cuando no se puede más que estar solo, solo queda estar. Pero para ello no hace falta ni siquiera andar, tan solo debes a la soledad lo que te arrebató y es triste, pero no hay más. Cuando mires un día lejano hacia atrás, te darás cuenta, quizás, de como el tiempo no solo se escapa sino que solo sabe dar marcha atrás cuando se confunde y deja de andar.

Y que más da el sentido, que más dará la coherencia e incluso que más dará el paladar para palabrear, si el resto de tu vida no vas a saber nada más que escribir en soledad. Es un oficio, es un sacrilegio, es la libertad de navegar a rienda suelta, por un mar, por una red, por un camino que solo uno supo andar.

Y disfrutas y eso es bueno, y aunque tu mejor amiga no te deja en paz, ella insiste y vuelve a insistir debes de acabar conmigo, tu le dices simplemente vente y déjame en paz.

A rienda suelta la felicidad reside en nunca llegar al puerto del abandono y en resurgir siempre de unas cenizas que siempre están por quemar.

Pero sigue, bandido, no pares, dale caña, a todo y atodo@s, que más da, si te lo pasas bien frente a un blanco puro de realidad.

Cuando llegue el día subirás a ese árbol y escribirás en cada una de sus hojas: la lluvia no me va a parar.

Locura dicen algun@s, otras palabras resuenan en mi teclado, otras me hacen bailar, pero todas, sin lugar a dudas, me hacen amar.

Sin ton ni son, salta de hoja en hoja y tinta negra para todos y todas!

una barcaza, sobre un remolino, girando en cualquiera de los sentidos, más allá de los propios, pero no puede salir del abismo, tiene el ancla echada, así que solo puede hacer que girar y volver a girar, de una forma casi estática, casi paranoide, donde hay un mar bravío, en sus pies, en su panza abajo, en su vivir cotidiano sobre un océano de posibilidades que se le escapan de tanto girar.

Justo desde el medio de esa barcaza cayó un ancla que le hace permanecer quieta entre tanto giro y que le impide volver a navegar, atrapada en la red, la barcaza no sabe que hacer, en realidad que va a saber ella de remolinos impetuosos y tempestuosos, nada, absolutamente nada, ella prefiere, y es más de, mares en calma, donde surcar a favor siempre de una marea y de un viento que son sus únicos amigos, al fin y al cabo.

Cuanto más quiere escapar más se hunde, pero tarde o temprano, da igual, la cadena del ancla cederá, de hecho poco a poco lo va haciendo y liberando del girar a esa barcaza, que es un barca o una barca, que es ese yo anclado y que no deja de darle vueltas a asuntos que tal vez deba dejar que fluyan hacia el centro de la espiral: el fondo del mar.

Y la cadena cederá, cedió y esta cediendo, ahora se oyen las gaviotas, el mar en silencio y el barco… ¡ay el barquillo! este se va a navegar…

16 Ene, 2010

una retirada a tiempo

casi siempre es la previa a una victoria. En los momentos en los que la lucha no corresponde, en los que no hay marcha atrás sino más bien un necesario retiro para meditar sobre como ganar esa guerra interna que nos recorre, es justo en esos momentos cuando hay que levantar la bandera blanca y decir: unos minutos por favor!

Y al volver al terreno de batalla hay que volver con más astucia y menos guerra, que ya son suficientes los muertos, ahora toca descansar y ganar la guerra de un plumazo y a poder ser con el sello de las buenas voluntades.

Si no sabes por donde empezar, descansa y ya volverás al centro de la batalla, con el valor que da la planificación de un guión a seguir hacia la victoria, que siempre es sinónima de paz.

12 Ene, 2010

el aburrimiento

conseguir las metas no es tarea fácil, pero si digna. Mientras tanto, uno hace lo que tiene que hacer, osea lo que probablemente no le gusta, pero ese sinsabor se desquita del paladar cuando adquiere la destreza necesaria para darse cuenta de que sólo la meta es el impulso de la alegría por algún día llegar a ser o hacer lo que tanto ansiaba.

Cuanto más miro hacia adelante, más prisa tengo por llegar, por el momento aburrimiento, por delante ilusión, quien sabe si algún díaa lograré dejar atrás el uno y lo cambiaré por la otra. De pronto se levanta uno de la sala y dice:

- ¡Lo lograrás!

- Y ¿ cómo se llama usted?

- Sueño Cumplido

- Gracias por su optimismo rejuvenecedor.

A veces las palabras carecen de sentido, otras simplemente surgen y las demás suelen venir casi siempre por añadidura mientras me divierto.

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